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Hoy es Día de la Conciencia Ambiental

Hoy es Día de la Conciencia Ambiental

El Día de la Conciencia Ambiental se conmemora el 27 de septiembre a raíz de un incidente con productos químicos y la educación ambiental es el mejor medio por el cual se puede crear desde edades muy tempranas.

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Haktan Gencal

La conciencia ambiental no tiene una definición, puede ser explicada como la convicción de proteger a los recursos naturales y usarse de manera racional para el futuro. Otros apuntan a la conciencia ambiental como acciones encaminadas a la conservación y mejora del medio ambiente mediante la educación y el activismo.

Todas estas ideas tienen cosas importantes: proteger, conservar, mejorar y educar; se ha apuntado a ésta última como una de las más importantes.

Cuando hablamos de educación ambiental es importante enseñar lejos del antropocentrismo, pensamiento en donde los recursos naturales existen para satisfacer las necesidades de los seres humanos, son objetos de explotación y donde los seres humanos son los dueños. Éste debe ser sustituido por uno en donde los seres humanos somos parte de los ecosistemas, donde se tome en cuenta la continuidad de otras especies y de la naturaleza en general considerando el bienestar de la nuestra.

Tan solo el 75% de las emisiones de CO2 son causadas en las ciudades, el ritmo de vida actual, a raíz de los cambios sociales y económicos que han ocurrido en las últimas décadas han provocado un deterioro ambiental a causa de la sobreexplotación de los recursos naturales, la degradación de los suelos y pérdida de biodiversidad por mencionar algunos.

En la actualidad, la educación ambiental es el mejor medio por el cual se puede crear una conciencia ambiental desde edades muy tempranas.

Dentro de la educación que debe ser impartida se debe tomar en cuenta que no cuidar el ambiente nos afecta como personas, a la humanidad en general y a la naturaleza per sé y se puede ver reflejada en inundaciones, sequías, y enfermedades que afectarán a todos los seres vivos en el planeta.

Un buen ejercicio ciudadano es preguntarnos qué es para nosotros la conciencia ambiental, si tenemos idea de los problemas ambientales actuales y, en su caso, qué podemos hacer como individuos para mejorar el espacio que ocupamos y, mejor aún, revertir las condiciones adversas que se presenten.

Cuando simplemente abrimos un grifo en casa para realizar cualquier actividad doméstica, como lavarnos las manos, ¿hemos pensado a dónde llegará el agua que desaparece rápidamente por el lavabo?, ¿qué trayecto seguirá una vez que se mezcle con la que sale de millones de casas, industrias, escuelas, comercios y otros, y qué efectos puede tener en ese recorrido para las personas, la fauna y la flora, los suelos, la atmósfera, los suelos y los cuerpos de agua?

En el caso de los residuos sólidos que acumulamos primero en casa y luego llevamos al camión de la basura, seguramente todos experimentamos un gran alivio al deshacernos de esos volúmenes estorbosos y, si son orgánicos y en su descomposición generaron lixiviados nos irritan el sentido del olfato, además de que atraen fauna nociva voladora y rastrera.

¿Acaso hemos pensado en qué pasará con las miles de toneladas que entre todos acumulamos? ¿A dónde serán depositadas? ¿Algún porcentaje de esas montañas podrá ser reciclado o reutilizado?

Al conmemorarse hoy, 27 de septiembre, el Día de la Conciencia Ambiental, recordamos que esta efeméride, al igual que muchas otras, la originó una tragedia: una desafortunada coincidencia ocurrida en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina, cuando una familia pereció al inhalar gas cianhídrico que emanó por una de las coladeras de su casa.

Nadie había arrojado como tal el gas cianhídrico, y menos deliberadamente. Sin embargo, el mortífero gas se había formado al mezclarse dos sustancias que en acciones distintas e irreflexivas fueron desechadas por la cañería a lo largo del 27 de septiembre de 1993.

Ese infausto día, algún individuo, familia o industria vació ácido sulfúrico en el desagüe, mientras otra u otras personas depositaron en la cañería sales de cianuro. Al mezclarse ambas sustancias produjeron el mortífero gas cianhídrico. Siete personas murieron, cuatro de la familia Guim.

En consecuencia, en 1996 Argentina creó una ley para convocar a sus ciudadanos a crear conciencia sobre la responsabilidad que debemos tener sobre actos que nos pueden colocar frente a situaciones de emergencia de consecuencias fatales. Con esta conmemoración México y muchos otros países adoptaron como un acto de solidaridad con el pueblo argentino.

Este tipo de hechos podrían llevarnos a generar conciencia ambiental y, en consecuencia, a desplegar en lo individual y lo colectivo acciones sencillas que, sumadas a las de miles o millones más de individuos, harían posible un entorno más sano y resiliente mediante acciones que cada cual emprenda en la vida diaria hasta convertirla en un estilo de vida amigable con el planeta.

Es común escuchar que el gobierno en turno es el responsable único de mejorar el medio ambiente, de reducir los índices de contaminación ambiental, de conservar las especies de flora y fauna, de proteger la salud de los ecosistemas.

Si bien quienes administran tienen responsabilidades con estos asuntos, podríamos reflexionar en cómo nuestros hábitos contribuyen al deterioro del entorno.

Por ejemplo, si al bañarnos mantenemos abierta la llave mientras nos enjabonamos o mientras tallamos los trastos de la cocina. Si separamos incorrectamente la basura, si usamos el automóvil para desplazarnos a lugares cercanos, si no consumimos los alimentos que nos sirven en lugar de pedir que solo nos den la porción que vamos a comer, si en nuestras celebraciones recurrimos a plásticos de un solo uso.

En fin, la lista de lo que podemos evitar, modificar, ahorrar es larga, y también son varias las acciones que podemos impulsar para que cambie el estado de cosas que nos incomoda, irrita, enferma y, en los peores casos, nos pueden llevar a la muerte, y a una mayor degradación ambiental.

Nuestras nuevas acciones deben implicar conciencia ambiental y los problemas que se presentan podemos abordarlos desde distintas aristas, con creatividad y tesón, porque tener conciencia ambiental es asumir responsabilidades y emprender conductas en favor de nuestra casa común, el planeta.

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