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Especies de agua dulce presentan una caída del 83% desde 1979

Especies de agua dulce presentan una caída del 83% desde 1979

El Informe Planeta Vivo destaca que las poblaciones más afectados corresponden a especies de agua dulce, que presentan una caída del 83% desde 1979, y que las regiones con mayor impacto se encuentran en los trópicos.

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Tortuga de río
Manuel Velasquez

Desde 1970, la disminución media global de las poblaciones de vertebrados ha sido del 69%, según revela el Informe Planeta Vivo elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

El informe, que alcanza su decimocuarta edición, recoge análisis del estado de casi treinta y dos mil poblaciones de más de seis mil especies de vertebrados -peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos- de todo el planeta entre 1970 y 2018.

Destaca que las poblaciones más afectados corresponden a especies de agua dulce, que presentan una caída del 83% desde 1979, y que las regiones con mayor impacto se encuentran en los trópicos, donde Latinoamérica y el Caribe han sufrido una disminución media del 94% de poblaciones de vertebrados respecto al año base.

Como casos concretos, se señala la pérdida de corales en todo el mundo; la disminución de un 65 por ciento de la población de delfín rosado del Amazonas, y la reducción media del 71% de la población de 18 de las 31 especies de tiburones y rayas oceánicas, fundamentalmente por la presión pesquera.

Los datos apuntan a que los principales factores directos de la degradación de los sistemas terrestres, marinos y de agua dulce son los cambios de uso del suelo, la sobreexplotación de plantas y animales, el cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras.

De hecho, varios de estos factores influyeron en la caída del 66% de las poblaciones de vida silvestre de África, así como en la caída general del 55% en Asia Pacífico.

Esta pérdida de biodiversidad, así como la degradación de los ecosistemas y sus servicios, están producidos, según los autores del estudio, por la demanda de energía, alimentos y otros materiales a causa del crecimiento económico, el incremento de la población, el comercio internacional y la elección de tecnología en los últimos cincuenta años.

Para contrarrestar la destrucción y degradación de estos hábitats, el informe propone, entre otras cosas, considerar los manglares como elemento clave para las comunidades costeras y restaurar las conexiones naturales del paisaje a través de una “conservación de la conectividad”.

También señala el papel esencial de los bosques en la estabilización del clima, amenazados por la deforestación, especialmente en los trópicos, que genera emisiones de carbono e incrementa la cantidad de sequías y de incendios.

Esta pérdida de la biodiversidad unida a la crisis climática componen una crisis de "doble cara", con unas repercusiones que impactan de forma negativa y muy especialmente en poblaciones humanas empobrecidas y vulnerables.

Algunas de estas consecuencias son "desplazamientos y muertes provocadas por los cada vez más frecuentes fenómenos meteorológicos extremos, el agotamiento de los suelos, la falta de acceso a agua dulce o el aumento de la expansión de enfermedades zoonóticas y de la inseguridad alimentaria".

El Informe, que recoge entre otros los datos más recientes del Índice Planeta Vivo (IPV) de la Sociedad Zoológica de Londres, sostiene que esta doble crisis se puede mitigar con esfuerzos de conservación y restauración, la producción y el consumo de alimentos de forma sostenible, y la rápida y profunda descarbonización de todos los sectores.

Además apunta a que “si no conservamos y restauramos la biodiversidad y limitamos el cambio climático, ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible se podrá cumplir, especialmente los de seguridad alimentaria e hídrica, la salud para las personas o el alivio de la pobreza”.

Los 89 autores que participaron en la redacción del texto piden a los responsables políticos que transformen las economías para valorar los recursos naturales, ya que “no será posible un futuro positivo para la naturaleza sin respetar los derechos, la gobernanza y el liderazgo en conservación de los pueblos indígenas y las comunidades locales”.

El informe destaca que, en 2021, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoció que todas las personas en todo el mundo, tienen el derecho a vivir en un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, y en más de 80 países se han conseguido leyes y políticas ambientales más firmes y una mayor participación pública y rendimiento ambiental.

Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España ha declarado, según señala en un comunicado, “que es imprescindible incluir nuevos enfoques que integren la equidad, la justicia, además de cambios sistémicos que aborde la forma en que producimos y consumimos, y nuestros sistemas económicos y financieros”.

WWF espera que los líderes mundiales se comprometan en la 15ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD COP15) con un Acuerdo por la naturaleza similar al de París para revertir la pérdida de biodiversidad y asegurar una naturaleza en positivo para 2030.

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